viernes, 29 de octubre de 2010

Los 122 años de Monsefú








Por: Luis Castro Gavelán

Monsefú cumplió el pasado 26 de octubre 122 años de elevada a la categoría de ciudad. Tuvo una celebración franciscana organizada por la municipalidad, muy diferente a aquellas jornadas de años anteriores donde había garbo y tradición, con un pueblo que masivamente participaba y hacía suyo el homenaje a la tierra del héroe Diego Ferré. La falta de calor humano era notoria por doquier, tan igual como la pobreza comunicacional que existe entre la ciudad y Lázaro Puicón, nuestro burgomaestre de salida.
Salvo la velada musical organizada por el colegio Carlos Wiesse, la presentación del libro del profesor Luis Castro Capuñay y el corso alegórico que ofreció el noticiero radial de Felipe Vallejo, se pudo contrarrestar esta indigente celebración que programó la comisión de festejos del municipio.
La satisfacción de retornar a la patria chica fue colapsada por el panorama que encontré aquel domingo 24 de octubre. Todo un fiasco, toda una decepción hallar calles oscuras, la plaza de armas sin iluminación por falta de pago; con una amenaza de protesta de los trabajadores de la limpieza impagos también en algunos acuerdos. Entonces el saludar a muchas personas también provocó en mí cierto coraje cuando acusaron a un policía de apellido Alvarado de extorsionar taxistas, de tener carta libre para “coimear” y abusar de mis paisanos.
Pero el negro panorama tenía que ser revertido a favor de Monsefú y esa era mi misión. Por eso al día siguiente junto a valiosos monsefuanos y mi familia, llevamos adelante la presentación del libro “Monsefú, memorias de un pueblo líder”, tomo II . Y se cumplió por todo lo alto, con un lleno total, con la respuesta masiva de personalidades y profesionales que luciendo sus mejores galas participaron del acto que enalteció a la “Ciudad de las Flores”.
Agradezco a Dios y a todos los presentes por tan digno evento. Hubo calor humano, se respiró aires de solemnidad; la confraternidad y el sentimiento monsefuanista estuvieron entrelazados y enarbolaron un mensaje claro y preciso: cuando hay dirección y organización las autoridades sobran , el pueblo tiene capacidad de enfrentar los retos que el destino tiene para Monsefú.
Los aplausos, la decidida participación de los asistentes a todo lo programado y la masiva entonación del himno cuya letra pertenece a José Alfredo Delgado y su música a José Escajadillo así lo confirman. “elevemos nuestro himno de gloria…por un nuevo y mejor Monsefú” fue el coro que vibró en las gargantas de los asistentes que al final gritaron un ¡Viva Monsefú! y sellaron su arenga con un ¡Salud! ,sazonado con una copa de peruanísima algarrobina.
Mi agradecimiento reiterado a todos los asistentes a ese evento cultural, al ingeniero Manuel Casas, Angel Pejerrey; Angel Bartra ,padre. Lázaro Puicón, la alcaldesa Rita Ayasta,Teodoro Custodio Diez, Máximo Túllume, Walter Llontop, Omar Cigueñas, los hermanos Oscar y Enrique Kant, el doctor Víctor Yaipén, a Javier Castro ,alcalde de Leonardo Ortiz. Mi reconocimiento a todos los familiares y amigos cercanos que con su presencia establecieron que corren en la misma línea de amor por Monsefú.
La paupérrima serenata a la ciudad fue el preámbulo de lo que aconteció en el día central. Si la presentación del libro de mi padre fue una actividad dinámica y matizada con ribetes de sentimiento y elegancia; todo lo contrario ocurrió con la sesión solemne de aniversario de la ciudad. Escaso público, poco para destacar.
Fue la tribuna que utilizó nuestro alcalde Lázaro Puicón para intentar convencer a los presentes que su gestión tiene nota aprobatoria. Enumeró obras y basó la solidez de su gestión en la nueva carretera a Chiclayo y las lagunas de oxidación que todos sabemos no son totalmente de su autoría y tienen participación directa del gobierno central.
Lázaro condecoró a mi amigo Pepe Castillo en representación del Club Apóstoles. Luego a la carismática “Goyita” Chanamé que brinda espectáculo al bailar marinera con una botella en la cabeza y finalmente distinguió a mi padre por la presentación de su libro. Después fue con su comisión a celebrar al restaurante “Los tiburones” mientras las calles sucias y el parque central a oscuras esperaban su turno .Nuestro alcalde siguió celebrando a su modo los 122 años de Monsefú.
Pero Monsefú es más grande que sus problemas. De eso no cabe duda y mientras exista el misticismo que comprobamos en el evento cultural del 25 de octubre, Monsefú seguirá rumbo al deseado anhelo de sus hijos: provincia ,sí provincia de Lambayeque.


Leyendas:
Foto 1 :
El alcalde Lázaro Puicón distinguió al profesor Castro por su aporte a la cultura de Monsefú.
Foto 2 :
La familia Castro Gavelán en pleno, luego de la exitosa presentación del libro.
Foto 3 :
Un excelente público que gozó y deleitó con el evento cultural.
Foto 4 :
Un saleroso tondero que gustó a los asistentes.
Foto 5:
La mesa de honor durante la presentación del libro “Monsefú, memorias de un pueblo líder”,tomo II
Foto 6 :
Doña “Goyita” Chanamé haciendo de las suyas en su especialísimo baile de marinera.
Foto 7 :
César Flores y Felipe Vallejo durante la entrevista que mi padre tuvo en radio “La Norteña”.

miércoles, 13 de octubre de 2010

“Monsefú, memorias de un pueblo líder” : el libro del homenaje



Tal vez heredé de mi padre el gusto por las letras. Verlo trabajar con ahínco preparando sus clases para el día siguiente y luego ese contacto jovial cotidiano en las aulas con sus estudiantes marcaron mi destino. Por eso nos llevamos tan bien durante los años que pasé a su lado y es motivo especial para mí escribir estas líneas como homenaje a su labor de educador y su acendrado amor por Monsefú.
La última vez que lo vi personalmente me entristeció su semblanza, estaba acicateado por los años , como que los ochenta y pico que lleva encima están pasándole la factura. Su cabello blanco, su rostro con pliegues, su andar cansino me hizo ver que ya mi padre vive los últimos años de su vida. Y durante todos esos días que pasé a su lado en aquella visita nunca dejó de hablarme de su “último deseo”.
Pensé que era algo ligado con la familia, a su situación física o a una promesa de padre a hijo; pero no, ese deseo tenía que ver con su pasión por Monsefú. Su último deseo era publicar sus escritos recopilados en 22 años de duro trajinar. “Monsefú, memorias de un pueblo líder” tiene que salir como herencia de amor a la tierra que me vio nacer, me dijo.
Junto a mi madre, Dora, acepté su pedido y en comunión con mis hermanos y amigos de la familia iniciamos la tarea de publicar esos manuscritos que pronto Monsefú podrá apreciar como un aporte a la cultura.
El libro que estará en sus manos es la expresión viva del amor que mi padre siente por Monsefú. En él narra vivencias, experiencias y la historia misma de una ciudad como la nuestra, que necesita apuntalar su desarrollo con la presencia obligada de todos los monsefuanos como actores directos.
Y mi padre alienta ese progreso, quiere que Monsefú se siga transformando . Desde su tribuna de educador y escritor está aportando su granito de arena y espero que mis paisanos acojan su mensaje. Sus textos, su estilo y su apego a la verdad están plasmados en su libro de casi 400 páginas que será presentado como homenaje a los 122 años de Monsefú, de elevada a la categoría de ciudad.
El próximo lunes 25 , al mediodía, la población de Monsefú está invitada a una actividad cultural , a la presentación de las memorias de la también conocida “ Ciudad de las Flores”.
Mi agradecimiento fraterno a muchos ciudadanos que de inmediato han hecho saber su decisión de acompañar a mi padre en la presentación de su libro, a los cientos de ex alumnos de la escuela “Sabogal” que pretenden rendirle un homenaje. A lo largo de su vida mi padre hizo cosas interesante. Fue integrante de muchas instituciones culturales y sociales; y para orgullo de Monsefú ,junto a Francisco Farro, son los únicos educadores monsefuanos que tienen la satisfacción de colgar sobre su pecho el premio “Palmas Magisteriales”, que el gobierno peruano concede a nivel nacional a los educadores sobresaliente del Perú. ¡Tremendo honor !
Aprendí a querer a mi padre, lo sigo queriendo como cuando tomé conciencia de lo que significa ser padre y espero acompañarlo el lunes 25 para decirle que sigo recordando su jovialidad en las aulas, y decirle también que se esmeró en darme una clase maestra para heredar de él su amor por las letras.
Hiciste un buen trabajo conmigo Lucho Castro Capuñay , te lo agradezco muchísimo. ( Luis A. Castro Gavelán)

domingo, 3 de octubre de 2010

Ganó Rita : tenemos alcaldesa


Monsefú la eligió, el pueblo votó por ella y Rita Ayasta se erigió como la sucesora de Lázaro Puicón. Fue una reñida contienda electoral que la llevó a pelear voto tras voto con Boris Bartra y Víctor Custodio que ocuparon la segunda y tercera posición, respectivamente.
Rita Ayasta ya tiene experiencia , ya sabe lo que es sentarse en el sillón municipal y le aguarda el reto de no defraudar a quienes confiaron en ella por segunda vez y lo que es esencialmente primordial , llevar adelante los destinos de un distrito como Monsefú, que necesita el impulso para seguir creciendo y urge de la mano gerencial de una persona con amplia capacidad de gestión.
Acompañada de su madre Lila Giles Flores y una tía, ella acudió a misa de las siete de la mañana para encomendarse. Sabía que la justa electoral iba a ser difícil y por ello fue a orar, escuchó misa y de rodillas dejó caer algunas lágrimas encomendándose al todopoderoso.
Y parece que Dios la escuchó y echó al traste el favoritismo que a último momento se inclinó por Víctor Custodio. Y Rita será nuestra alcaldesa como lo será Susana Villarán para Lima. Así es, las mujeres están de moda, las mujeres están en el poder.
En aras de un Monsefú en ascendencia le pido a Rita que sea transparente, que sea amiga, que trabaje con el pueblo y para el pueblo ; y que escriba su mejor página para la historia de Monsefú. Que ese agradecimiento lleno de emoción que hizo a través de radio “La Norteña” lo plasme en obras, en trabajo organizado, en una gestión municipal alturada y dispuesta a escuchar en los buenos y malos momentos.
“Tenía confianza, mucha fe y quiero agradecer al pueblo de Monsefú, sinceramente muchas gracias”, fueron las primeras palabras de la electa alcaldesa, quien también agradeció el gesto de su contrincante, Boris Bartra, que acudió a felicitarla.
Y así como ese gesto de Boris, vamos a apoyar a Rita, que sienta que caminando todos juntos y sin mezquindades podemos viabilizar el desarrollo que muchos añoramos por Monsefú. El pueblo ha depositado su confianza en ella nuevamente y debemos aceptar ese mandato, el bienestar de la “Ciudad de las Flores “ está de por medio y por eso mi pedido a los ayer (3 de octubre) perdedores a que se transformen en virtuales ganadores y jamás se les cruce por la mente obstaculizar la labor de Rita.
En un año de gobierno municipal podremos saber a qué dirección nos conduce. Mientras tanto, Rita tiene nuestras vibras, Rita tiene el respaldo de Monsefú.
Mención especial merecen los periodistas y colaboradores de Radio “La Norteña”. Para confirmar que Monsefú está un poco más adelante que Santa Rosa, Puerto Eten,Ciudad Eten, Pimentel y Reque, hicieron un trabajo encomiable. De todos estos distritos Monsefú fue el único que transmitió en directo las elecciones e incluso se dio el lujo de proporcionar a los ganadores en muchas de esas ciudades. Eso es confirmar que estamos a la vanguardia en periodismo radial. Escuché A Eugenio Larrea, Felipe Vallejo, Lucho Gonzales y algunos reporteros .Muchos de ellos pertenecen a programas de radio diferentes, pero nos dieron un vivo ejemplo que debemos poner el hombro y actuar sin roñerías cuando se trata de un bien común. Así Monsefú sale ganando.(Luis A. Castro )
Leyenda de la foto : Rita Ayasta rodeada de ex alcaldes de Monsefú. Gobernará con la buena vibra de todos ellos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Las parteras de ayer, las comadres de siempre



Por: Luis A. Castro Gavelán
Son todos unos personajes. De sus manos y esa bendita habilidad aún respiramos, seguimos vivitos y coleando. Les decían parteras; a otras comadronas, no interesa como quiera llamarlas, pero ellas tienen un lugar asegurado en el corazón de miles de monsefuanos.
Era la época en que los ginecólogos y las obstetricias escaseaban, y el doctor Manuel Senmache apenas tenía tiempo para atender casos ginecológicos de rutina y asistir algunos partos. Entonces cuando los gemidos y gestos de una mujer embarazada indicaban que estaba a punto de parir, la confusión reinaba entre los familiares y se escuchan clásicos gritos como: que venga la comadre Giles….. por favor, busquen a las hermanas Santa Cruz…dónde está doña Rosita Saldaña…?
Y ahí estaban nuestras tradicionales comadronas, acudiendo a las viviendas de sus pacientes, disponibles las 24 horas del día y dispuestas a jugar un papel importante en la atención y cuidados de las mujeres en los momentos del parto; idóneas para preservar la vida humana y aunque usted no lo crea, preparadas para recibir simplemente las gracias, llevar a sus casas algunas frutas, verduras o animalitos del corral, o tal vez con mayor suerte alguna compensación económica.
Casi el 80 por ciento de los hombres y mujeres monsefuanos que ahora tienen entre 35 y 60 años llegaron a este mundo de la mano de una partera como consecuencia de la inaccesibilidad a los servicios de salud y por otro lado porque nuestras madres confiaban en su labor; también por razones estructurales propias y porqué no, por cuestiones culturales.
Pero el caso de nuestras parteras no son hechos aislados, existen en todo el mundo y aparecieron para acompañar a otra mujer a punto de parir, en los albores de la humanidad. Existen referencias en la Biblia de la presencia de estas mujeres entre los griegos, romanos, hebreos, egipcios e indios. Son mujeres respetadas por su oficio, autodidactas, sin ninguna educación especial y que tuvieron un proceso de aprendizaje informal, que adquirieron sus conocimientos a raíz de alguna experiencia propia o de algún hecho fortuito que las forzó a atender un parto. Finalmente los años de práctica empírica las graduaron para asumir retos obstétricos.
Monsefú recuerda con cariño a las hermanas Augusta y María Santa Cruz Barturén. Ellas vivían en la calle Manuel María Izaga y tenían una característica que muchas madres recuerdan, provocaban un parto al natural, sin anestesia. Eran muy interiorizadas, algo urañas y nunca llegaron a casarse.
También existieron comadronas como Rosa Saldaña y otra a la que llamaban doña Rosenda. Ellas eran más comunicativas, tan igual como la carismática Victoria Giles, aquella menuda mujer escasa de tamaño, pero grande de corazón. Todas ellas eran muy queridas, formaban parte de la comunidad y presumían cierta familiaridad, pues finalmente se convertían en madrinas de los recién nacidos y por ende, comadres.
Y pude comprobar esa distinción especial a ellas cuando acompañé a doña Victoria Giles, a quien decía madrina. Fui en su busca a solicitud de mi madre que estaba a punto de alumbrar al “conchito” de la familia, mi hermana Rosa. Desde su vivienda en Mariscal Castilla hasta la mía en Federico Castro hay escasamente tres cuadras y alrededor de 25 personas la saludaron con afecto: ¡Buenos días comadrita!.
Y respecto al pago por sus servicios, ella lo confirmó: “A veces nos pagan y en otras no. Algunas veces recibimos lo que por su condición económica pueden dar y no me hago problemas. Me gusta este oficio y lo hago de corazón”, me refirió alguna vez la extinta madrina.
Y dentro de estos personajes en mención, vamos a referirnos a algunas que las llamaban “sobanderas”, y que forzadas por las circunstancias también atendieron partos cuando las arriba mencionadas estaban demasiado ocupadas. No me consta si doña María Quesquén Chiscul lo hizo, pero de lo que no tengo dudas es que ganó fama para predecir el sexo del bebé. Tenía la particularidad de sobar la barriga de la mujer y sostener sin duda alguna: ¡va a ser una cocinerita!…ó ¡será un peoncito!.Tanta fama tuvo que llegó a los oídos de un profesor, quien ávido por saber el sexo de su segundo hijo apostó una caja de cerveza y perdió. Ella acertó el vaticinio y varón salió el cronista. (Luis A. Castro)

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tres de octubre : la hora del cambio


Por: Luis A. Castro Gavelán
Son muchos los candidatos pero uno será el elegido. El domingo 3 de octubre Monsefú podrá revertir el fiasco de haber llevado al sillón municipal a una persona como Lázaro Puicón, a quien el cargo le quedó grande y convencido que no se vive de ganas ni de entusiasmo, se perdió en medio de su mediocridad, entre sus buenas intenciones y la irresponsabilidad de haber asumido una gestión sin haberse preparado convenientemente.

Los 19,730 electores que acudieron a las urnas dividieron sus votos y optaron por Lázaro para no apoyar “a más de lo mismo” y fracasamos. Pero también se aprende de las ingratas experiencias y ahora vamos a ponernos “moscas” (sin alusión a la familia Bravo) y decidir por alguien que valga la pena, por el postulante que de verdad esté demostrando en su campaña proselitista que tiene capacidad de gestión edilicia.

Mis queridos paisanos, basta de partidarismos y hacer eco a dulces discursos. Somos uno de los distritos más representativos de Lambayeque, somos una de las ciudades más atractivas del Perú en lo referente al turismo. Monsefú es cuna de personalidades y profesionales que han ubicado su labor a nivel nacional e internacional. Créanselo, no somos una ciudad cualquiera y por ende tenemos que ser responsables al momento de tomar esa decisión cívica.
Debemos de ahora en adelante tener una cultura de desarrollo. Solo así podremos darnos cuenta que no podemos tolerar esas discotecas de mala muerte, que tenemos la urgente necesidad de parar la ola delictiva , que es tiempo de contribuir con la ciudad colocando la basura en su lugar, que es hora de actuar pensando en el bien común.

El otro día dialogué por teléfono con el comandante PN Guillermo Bonilla y le conté que la tranquilidad pública en Monsefú vive a salta de mata ,que el comisario de la ciudad Víctor Berneo dice “no me consta” mientras delincuentes entran a la vivienda de la familia Puicón Pisfil y se roban artefactos eléctricos, que a Walberto Chanamé le robaron su auto tico BC-4751,que a José Gonzáles Capuñay también lo despojaron de su carro AQB-217 en la puerta de su casa; que a Víctor Incio lo asaltaron a punta de pistola en su negocio de cabinas de internet .
Entonces qué está pasando, dónde están nuestras autoridades. Hay que ser mezquinos si alguien pretende negar que Guillermo Bonilla –cuando fue comisario PN en Monsefú- ,con ese amor a la santa tierra, hizo un trabajo de lujo y nos dio tranquilidad y lo que es mejor, condujo a nuestra sociedad a una mesa de concertación donde dirigentes, autoridades y la población hablaron el mismo idioma y viabilizaron obras cívicas, culturales y sociales .

Muchos monsefuanos- además- me comentaron el desempeño del buen “Polly” Bonilla y entonces vino a mi memoria esa labor –allá por los años setenta-de los guardias civiles Angel Montenegro y otro de apellido Nazario que además de darnos seguridad, se involucraron en el trabajo social e incluso metieron palana en las mingas .
Pero, porqué un policía tiene que hacer esto, si su función es prevenir y cautelar la seguridad ciudadana. Bueno,porque “Polly” es monsefuano e hizo un trabajo de corazón. Realizó funciones que le corresponden al alcalde , autoridad que de acuerdo a la Ley Orgánica de Municipalidades debe dirigir los destinos de la ciudad y además encaminar el Plan Local de Seguridad Ciudadana.

Para nadie es un secreto que la corrupción ha vulnerado las instituciones policiales ,pero vamos a darle el beneficio de la duda al mayor PN Víctor Berneo y sus hombres, y esperar que con la nueva autoridad edil que se elija el 3 de octubre lleve adelante un trabajo de coordinación para que deje de decir “no nos consta; y con presupuesto y respaldo municipal, haga lo que el Ministerio del Interior le ha encomendado.
Recomendaciones.- Permítanme queridos paisanos hacer estas sugerencias que haré con el mejor ánimo, pensando absolutamente en Monsefú. Antes de decidir por su candidato, recuerden que:
1.- Hay lobos disfrazados de ovejas y que no siempre será buen alcalde quien fundamente su campaña en regalitos y una suerte de dádivas; y trate de aparecer como “intencionada y buena persona” aprovechando su desmedida publicidad.

2.-El buen candidato debe mostrar en todo momento sus conocimientos de la Ley Orgánica de Municipalidades, tener un concienzudo plan de gobierno y evidenciar una visión general de la comunidad. Explotar de manera eficaz los recursos que Dios y la madre naturaleza han dado a Monsefú.

3.- Una trayectoria limpia y una probada capacidad para comunicarse con la población, entendiéndose así a la precisa definición de sus metas y objetivos, y consciente de que jamás va a conseguir darnos el gusto a todos nosotros.
4.- Que focalizados los graves problemas de la comuna tenga capacidad gerencial para redistribuir los recursos, que tenga un equipo de asesores profesionales y encuentre soluciones programáticas viables y con financiamiento sustentable en el tiempo.

5.- Creatividad para aprovechar las oportunidades de desarrollo que se presenten y gozar de múltiples contactos a nivel de instituciones, del gobierno central y organismos transnacionales que están dispuestos a ayudar. Para ello hay que conocer de los mecanismos legales y gozar de una probada transparencia y honradez.

En lo que compete a nosotros debemos estar vigilantes y conscientes del trabajo que hace nuestro burgomaestre. Tengamos en cuenta que la integración de las instituciones, el gobierno local y la ciudadanía en general son necesarias y demandará de prolongados esfuerzos, pero será vital para encontrar una luz al final del túnel .
Jamás cerremos las puertas a la colaboración privada, jamás nos crucemos de brazos y dejemos que la alcaldía solucione los problemas de la ciudad. Monsefú depende de todos nosotros, depende de las tareas que hagamos desde la posición que ocupemos, depende de nuestras coordinaciones ,de ser escrupulosos y no manipulables al momento de tomar decisiones. Así seremos actores de nuestra propia historia.(Luis A. Castro )

miércoles, 18 de agosto de 2010

Monsefú y sus encantos



Por: Grecia R. Castro Cabrejos

La primera vez que conocí esta ciudad era apenas una infanta, mi corta edad no me permitió conocer a esta bella cuidad adecuadamente, los recuerdos que tenía de ella eran muy vagos. En septiembre del año pasado, cumplida mi mayoría de edad regresé a la conocida “Ciudad de las Flores”.
“En aproximadamente 50 minutos aterrizaremos en la ciudad de Chiclayo”, manifestó el piloto. Era inevitable no sentirme ansiosa por volver a visitar a tan encantadora ciudad. A mi mente venían las anécdotas relatadas por mi padre y las historias escritas por mi abuelo en su libro, tales como la historia detrás del Arco de la Amistad, las travesuras que cometía en su juventud junto a sus hermanos, su colegio, sus profesores, las leyendas de ciertos personajes y las curiosas historias que siempre quedan en la memoria de sus residentes.
A mí llegada al aeropuerto me recibió mi familia que no veía por mucho tiempo. La presencia del profesor Castro, mi abuelo, y sus palabras “bienvenida a tu casa” me hicieron sentir a gusto y alegre de haber hecho ese viaje. Mi estadía recién comenzaba y en apenas días la gastronomía de Monsefu ya me había cautivado. Potajes como la carne seca, arroz con pato, el chinguirito y como no mencionar el ceviche monsefuano, confirmaron que son los platos más deliciosos y que a los turistas dejan encantados.
Apenas me quedé una semana en esta bella tierra, pero aproveché cada minuto para conocerla y aprender a quererla tanto como mi abuelo con el que tuve un tiempo muy agradable, ya que tenemos mucho en común. Es satisfactorio y admirable saber que dos personas de diferentes generaciones y a pesar de los años de no verse, se conectaron tan fácilmente en tan solo unos días. Su amor por esta tierra es tan palpable que te contagia.
Me quedé encanta con mi visita y espero volver muy pronto y esta vez poder ser partícipe del famoso Fexticum, del cual he oído maravillas. Hasta mi próxima visita.

martes, 10 de agosto de 2010

La última entrevista a Enrique Uceda Senmache


Nota de redacción .- La nota que a continuación leerán fue preparada hace un mes. No la publiqué en espera de una foto que acabo de recibir junto con la triste noticia del fallecimiento de Enrique Uceda, el otrora dirigente del club “7 de Junio”. Guillermo, el inseparable hermano del extinto se asombró al conocer que Enrique me dio una entrevista telefónica. “No lo puedo creer comadrita, mi hermano está muy malito y me causa sorpresa que su hijo lo haya entrevistado. Habla muy poco, le es difícil comunicarse”, le dijo a mi madre Dora Gavelán, mientras expendía carne en su puesto del mercado de Monsefú.

Pero ese diálogo a través del hilo telefónico se dio, Enrique me concedió su última entrevista y quiero compartirla con ustedes. A pesar que conozco el desenlace no voy a alterar nada de lo que para mí es una primicia periodística. Murió el mismo día que cumplió años mi hermana Dora Liliana, la viuda del médico veterinario Manuel Casas Senador. Murió la noche del 9 de agosto. Vaya coincidencia. Descansa en paz Enrique Uceda, desde donde te encuentres, encomienda el porvenir de tu querido “7 de Junio”.
(El editor )

Hay “zambones” para rato

Una insuficiencia renal lo tiene postrado en la cama. Muy a menudo tiene que ser llevado a Chiclayo para recibir ese método terapéutico que se llama diálisis, muchas veces acompañado de su siempre inseparable hermano Guillermo. Enrique era más alto, de tez más clara, pero a ambos les decían los “zambones” por su elevada estatura, pelo crespo , corpulentos, pero premunidos de un alma de niños. Muchas veces los vi trabajar en el puesto que tenían en el mercado de abastos como vendedores de carne de res.Con esa sonrisa característica que muchas veces elevaban hasta sonoras carcajada ambos eran unos personajes, unos seres humanos campechanos que se ganaron el respeto de los monsefuanos, eran conspicuos dirigentes deportivos que junto al doctor Eusebio Cachay, a los integrantes de la familia Mechán, a los Lluén ,a Genaro “gene” Yaipén impulsaron – a mi entender- la época de oro del fútbol en Monsefú.

¡Qué momentos!, quienes hemos saboreado esas vivencias jamás vamos a olvidar las tardes de fútbol a estadio lleno, el espectáculo asegurado, los clásicos entre Aguerridos y 7 de Junio, los encuentros en el coloso ”Benito Flores”, la presencia de clubes como “28 de Julio”, de los rojos del “Independiente”.
Y ahí estaban los hermanos Guillermo y Enrique Uceda, haciendo su ingreso con las camisas afuera, con sus clásicos sombreros de ala ancha, con esa alegría característica que solían tener al saludar a la gente que abarrotaba las graderías, pactando apuestas, gritando “Vamos mi 7 de Junio”, compartiendo diálogos con dirigentes opositores que los aficionados celebraban porque encendían la chacota, las bromas y el humor bien llevado. En medio de esos comentarios cruzados aparecía la inconfundible voz del recordado Fredesbindo ,ese comerciante de abarrotes que con su clásica silbatina y sus expresiones hilarantes conseguía “echarle más leña al fuego”.

Enrique ahora vive en Reque y cuando recuerda esos momentos memorables se le quiebra la voz, esa voz que evidencia el dolor que padece, esa voz que se le extingue a pesar de sus esfuerzos por hacerse escuchar.“Hace tiempo que no voy a mi Monsefú, a mi tierra linda”, nos dice mientras suelta algunas lágrimas.
Enrique y Guillermo Uceda Senmache impulsaron el deporte, fueron los líderes del popular “7 de Junio”. En su época de bonanza económica aportaron mucho dinero para hacer poderoso a su equipo, para traer futbolistas de primer nivel e incentivar que otros dirigentes deportivos hagan lo propio y gane el fútbol, triunfe Monsefú. “Con mi hermano Guillermo lo hicimos en forma desinteresada, por nuestra propia voluntad, por nuestra gente, por el deporte que según me cuentan, ahora está alicaído. Y no nos arrepentimos de nada, al contrario, estamos orgullosos de nuestro aporte, de nuestro sentimiento profundo por Monsefú”, refiere el convaleciente Enrique.
Pero, para quienes reconocemos su contribución decimos que hay “zambones” para rato y nada más grato que haber hecho sonreír a Enrique, al evocar aquella anécdota deportiva con motivo del clásico Aguerridos – 7 de Junio que celebró por partida triple: quebrar el invicto al rival, alcanzar el campeonato y ganar la apuesta de una respetable suma de dinero que compartió con sus jugadores, esos que vestían de azul y oro como el Boca Junior de Argentina. Enrique respira lentamente, se detiene unos instantes y revela: “Faltaban unos minutos para acabar el partido y cometen una falta contra el “chino” Tong en el centro de la cancha. Entonces se decidió que fuera mi hermano Héctor el encargado de cobrarlo. El estadio estaba a reventar, con miles dentro y otros cientos afuera, apostados en los techos vecinos y arriba de las paredes. Había mucha adrenalina, muchos gritos alentando a los jugadores . Yo estaba casi ronco de tanto gritar. Mi hermano Guillermo hizo una pausa como queriendo elevar una oración a Dios. Entonces el zurdo Héctor “la coja” Uceda va despacio hacia el balón y se escucha la voz del doctor Eusebio Cachay sentado en la tribuna preferencial, casi cerca a donde estaba yo. Quería intimidar a mi hermano, hacer trizas su moral y le dijo: ya estás viejo Héctor…
Y mi hermano Héctor que ese día cumplía años no se amilanó y con la experiencia que le dieron sus años en el fútbol le respondió: con todo respeto, esto va para usted doctor. Y la pelota impulsada surcó los aires, fue un tiro largo desde cerca de la media cancha que hizo trizas a los hinchas de Aguerridos. El golero Elcolobarrutia dijo que el balón hizo un extraño y cuando intentó arrojarse vio su portería vencida, la “redonda” besando las redes. El invicto del portero de Aguerridos había terminado, las tribunas vibraron y nosotros celebramos el gol del campeonato, el triunfo ante nuestro clásico rival”, recuerda con prolija jovialidad Enrique.
Debía cortar la entrevista pues la voz del señor Uceda empezaba a sentirse menos, pero él estaba feliz, aún sentía que no lo había dicho todo. Pidió que las autoridades impulsen el deporte, intentó congraciase con Dios solicitándole que haga de él su voluntad y tuvo el tiempo necesario para un agradecimiento especial. Enrique tiene insuficiencia renal, su situación es delicada pero está lúcido para expresar su gratitud: “lo más maravilloso de mi vida es mi hermano Guillermo .Juntos trabajamos por más de 25 años y seguimos juntos, me cuida, se interesa por mí“.
Me quedé perplejo, sentí alguna lágrima correr por mi mejilla .Tremendo reconocimiento a un ser que lleva la bandera del estilo seráfico y humano que tienen los verdaderos hermanos, aquellos que con respeto saben reivindicar ese vínculo de consanguinidad que nunca debe morir; tremendo homenaje a quienes están al pie del cañón en los triunfos y la adversidad. Qué maravilloso ejemplo , qué buena lección. (Luis A. Castro )

Foto leyenda.- El extinto dirigente deportivo con indumentaria de arquero y al lado de su inseparable hermano Guillermo.Este equipo estaba constituido por los "matarifes" de la ciudad.